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Miguel Hernández

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14.06.2026

Homenaje a Miguel Hernández en Pedralba en 1976. / Levante-EMV

Murió en la cárcel el mes de marzo de 1942. Tenía poco más de treinta años y los últimos se los pasó en el frente de guerra. De trinchera en trinchera. De arenga en arenga a sus camaradas cuando la República fue sitiada por el fascismo a partir del mismo 14 de abril de 1931. Desde muy joven se aficionó a la lectura. La imagen del pastorcillo cuidando a las cabras es a medias verdad y a medias inventado. Se movía en círculos conservadores de Orihuela, su pueblo. En ese ambiente escribió y publicó sus primeros versos. Pero los ojos se le abrirían más tarde a otros sitios diferentes.

Un nuevo paisaje. La libertad, la igualdad y la fraternidad republicanas alcanzaban los últimos rincones de un país herido. El poeta se fue a Madrid: el triunfo esperado entre tanta figura de la literatura. Poco caso le hicieron los del 27. También había poetas señoritos entre las estrellas del verso. Lo apoyaron Neruda y Aleixandre. No lo dudó y llegado el momento se fue a patear los montes de la guerra. La vivió y la escribió. Y la contó de viva voz entre las bombas. Que era comunista no lo dice casi nadie. Como si eso aún fuera un borrón en su cuenta de poeta inmenso. Poeta y comunista. Eso fue Miguel Hernández y por eso murió en una cárcel de la dictadura franquista. Su muerte fue un asesinato a cámara lenta. La humedad y el abandono en esas cárceles........

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