La TÍA
Mortadelo y Filemón. / CEDIDA
Cada tradición literaria suele tener escritores que analizan detalladamente lo que pudiéramos llamar el alma nacional. Es el caso de Unamuno y de los demás autores de la generación del 98, a los que se parecen, entre muchos otros, el argentino Sarmiento con su Facundo: civilización y barbarie, el colombiano Gabriel García Márquez con Cien años de soledad o el mejicano Octavio Paz con El laberinto de la soledad. Esta tendencia no es exclusiva del mundo hispánico: Thomas Mann con su Doktor Faustus, Albert Camus con Actuelles o Don DeLillo con Underworld hicieron otro tanto para caracterizar el pasado, el presente y el futuro de Alemania, de Francia y de los EE UU respectivamente. Pues bien, entre nosotros este tipo de literatura ya no existe. Nadie parece interesado en reflexionar sobre la marcha errática de la sociedad española, aunque no falten los libros de autores extranjeros que se ocupan de este tema, sobre todo en la forma tradicional del 'viaje por España' (Gautier, Thicknor, Irving, Nooteboom…), hasta llegar a Jason Webster, quien con su compañera Salut, indagó escrupulosamente en los entresijos de la vida antigua al pie del Penyagolosa en su reputado ensayo Sacred sierra.
¿Y nosotros? ¿Acaso ya no nos preocupa el futuro? Pues sí y no, nos llama la atención a condición de que podamos tratar este asunto frívolamente. Por eso deberíamos buscar........
