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La crisis religiosa de la política

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Pocos fueros otorgan más seguridades y son de mayor blindaje que aquellos que están al amparo de visiones de un mundo que perdonan y se perdonan sin importar barbaridades, con tal de proteger los enunciados de una idea siempre elevada artificialmente a la altura de lo inapeable, cuando solo lo cuestionable merece ser tomado en serio para conducir la vida de la gente.

Por algún tiempo, la gran razón para darle importancia a la palabra de una cabeza de Estado y la que ponía a su voz por encima de cualquier otra, incluso con mayor legitimidad intelectual, académica, social, etcétera, era que la suya no era simplemente una palabra, sino un hecho político con capacidad de cambiar la realidad.

A inicios del siglo XVII, Giordano Bruno fue ejecutado por hereje. Documentos descubiertos a mediados del XX dejan suponer que entre los cargos en su contra estaba el tener opiniones contrarias a la de la fe y su institución sobre la virginidad de María, la trinidad y la encarnación. Hubo otros, quizá más relevantes. Estos son los que más disfruto. Su idea de que la verdad no cambiará, sea o no creída por una mayoría, sigue vigente, así como la seguridad de que el fuego que lo consumió vivo no mataría sus ideas. Fue su propia realidad la que la palabra del poder cambió en la hoguera. Ninguna otra, ni la biología ni una contradicción con una fe que todavía hoy vería ofensas.

Algo más de cuatrocientos años después de la ejecución de Giordano Bruno, las relaciones con la fe se........

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