Lenguaje y paso del tiempo. Por un envejecimiento saludable
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Envejecer implica cambiar y nuestro comportamiento lingüístico no es una excepción a esta regla. En términos generales, podemos decir que en la vejez somos más lentos, nos resulta más complicado acceder al lexicón mental (con el conocido fenómeno de tener constantemente la palabra en la punta de la lengua), cometemos más errores y nos cuesta más comprender oraciones complejas. Todo esto provoca cierta preocupación en los hablantes, por lo que creo que es interesante que hablemos de ello.
Lo primero que tenemos que aclarar en este tema es que la facultad del lenguaje como tal no sufre deterioro con la edad. Lo que sucede es que determinadas funciones cognitivas, básicas para el funcionamiento del lenguaje, se ven afectadas por el paso del tiempo y, como consecuencia, nuestra capacidad lingüística se altera. En este sentido, vamos a encontrar determinados componentes del lenguaje preservados, frente a la evidente alteración de otros. Dado que no puedo entrar aquí en muchos detalles, será suficiente con que relacionemos los síntomas lingüísticos con el efecto de la edad sobre la memoria. Y, en concreto, que distingamos entre tres........
