¡Mira por dónde! Expresando sorpresa al hablar
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De todas las emociones que presentamos los humanos, quizá la más singular es la de sorpresa. Es distinta a las demás se mire por dónde se mire. Para empezar, por su duración. Todos nosotros podemos andar horas o incluso días enteros sumidos en la tristeza, contentos a rabiar, con miedo o incluso con vergüenza, pero cuando se trata de la sorpresa, esta dura apenas unos segundos. También es distinta en el efecto que tiene en nosotros. Porque la verdad es que, durante esos breves instantes en los que sentimos sorpresa, esta se adueña completamente de nuestra atención y dirige nuestra percepción, pensamiento y afecto a un único lugar. Además, a diferencia de otras emociones, la sorpresa tanto puede ser positiva como negativa. De hecho, algunos psicólogos la consideran una emoción puente, pues, dada su brevedad, en seguida da paso a una nueva emoción (a veces de valencia positiva, como la alegría; otras negativa, como el miedo o la ira).
La sorpresa es distinta, desde luego, por múltiples razones. Sin embargo, para esta columna de lengua en la que me encuentro contigo, la razón fundamental de su interés es su presencia, constante y fundamental, en las distintas lenguas humanas. No es de extrañar que........
