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El Moloch internacional

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31.12.2025

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¿Religión o nación?
En las últimas semanas el periódico nos ha traído de manera repetida fotos de los kamikazes palestinos antes y después de su muerte violenta. Recuerdo la de ese joven con el Corán en una mano y un rifle en la otra. Dio la vida por su fe. Como Sáid, su compañero de muerte, quien se llevó a 19 adolescentes
en una discoteca de Tel Aviv, así este Sáid, cuyo padre declaró: estoy dispuesto a sacrificar a mis otros hijos por la causa. La causa, la fe… ¿Es la fe la causa? ¿De cuál fe estamos hablando? ¿De una fe religiosa y, en ese caso, de cuál religión? Los kamikazes parecen ser musulmanes todos, pero entre los nacionalistas palestinos, entre sus terroristas, hay también cristianos como Jorge Habash, fundador del FDLP, movimiento ultra que nunca aceptó los acuerdos de Oslo. La fe que inspira a esos hombres no es religiosa sino nacionalista. Como dijo hace poco Georges Corm, ex ministro libanés: "No es porque los israelíes son judíos que los palestinos resisten. De ser budistas, la resistencia palestina a la creación ex nihilo de un Estado sobre sus tierras hubiera sido igual de viva".
     Los periódicos no nos ofrecieron imágenes tan espectaculares del lado israelí, pero el fanatismo identitario no es menos violento, y si bien no se encuentran kamikazes entre los colonos barbudos, religiosos o no, lo cierto es que la violencia que ellos practican no es menos terrible. Sin hablar de la violencia fría y devastadora de los dirigentes del actual gobierno, de su ejército, de sus servicios de seguridad. La religión está muy lejos de sus preocupaciones, por más que les pueda ser útil. En los dos bandos, la religión es más un pretexto que una causa; es más una bandera, un marcador distintivo, que la razón del conflicto.
     Desde 1920 en lo que era Palestina, desde 1991 en los Balcanes, lo que nos espanta y asombra son guerras entre comunidades definidas por un híbrido "étnico-político-religioso"; más que definidas, marcadas. Es la nación existente o programada, la hebrea, la palestina, quien elimina al otro con la práctica de la "limpieza étnica"; es la nación nacionalista la que no tolera al otro, la que decide quién es quién y obliga a escoger entre la maleta o el ataúd. No es la religión (Islam, judaísmo, cristianismo), que en realidad no resulta necesaria al programa de nation-building a sangre y fuego, sea sionista, fundamentalista judío, palestino o fundamentalista musulmán. En casos comparables, la ausencia del factor religioso en la lucha entre identidades rivales no ha disminuido para nada los niveles de enemistad y de ferocidad. Vean el caso de los hutus y los tutsis de Ruanda, todos cristianos.
     No es un consuelo, ciertamente, pero no hay que confundirlo todo y hablar siempre de "guerra santa" y de jihad como lo hacen ciertos palestinos y ciertos judíos, para mayor gusto de sus adversarios y de los enemigos de la religión. Así como la guerra de Chechenia no es un episodio del dizque eterno conflicto entre la Cruz y la Media Luna, la guerra de Palestina no es una lucha entre dos fes religiosas que separan a los hijos de Abraham. Es la lucha entre dos fes nacionales, entre dos naciones recién creadas: la hebrea, que cumplió hace poco cincuenta años, y la palestina, que empezó a nacer unos años después en el doloroso........

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