Los medios y María Corina Machado
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La oposición venezolana siempre ha padecido en los medios, los centros académicos y el mundo cultural internacional las consecuencias de su pecado original: cuestionar a una dictadura de izquierda. No podía ser diferente con María Corina Machado, Premio Nobel de la Paz 2025. Para colmo, en los días posteriores a la operación militar que sustrajo al dictador Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores para llevarlos a juicio en Estados Unidos, Machado sufrió los embates comunicacionales del gobierno de Donald Trump, quien la ha rebajado a una “nice lady”, cuando en realidad es una gran lideresa política. Las burlas y descalificaciones no han tardado en llegar y el galardón concedido el año pasado es apenas un recuerdo.
En su momento, artículos en el diario El País (edición América y México) dieron cuenta de fuertes críticas al Premio Nobel de la Paz concedido a María Corina Machado, si bien esta plataforma, paralelamente, ha hecho también un claro énfasis en el papel de Machado para acompañar la causa democrática venezolana. Luz Mely Reyes y Boris Muñoz destacaron el valor del premio y los méritos de la galardonada para obtenerlo sin olvidar la espinosa situación de Venezuela y Estados Unidos en aquel momento. Otros articulistas de este medio subrayaron que el premio a Machado era un error porque, si bien Nicolás Maduro era un dictador que debía dejar el poder, Machado había apoyado (sin usar citas que respaldaran esta afirmación) una intervención armada de Estados Unidos en Venezuela y sanciones más duras con consecuencias para los venezolanos; por lo tanto, toda su labor política de un cuarto de siglo y la gigantesca hazaña electoral de 2024, razones para otorgarle el premio, quedaban de inmediato eclipsadas. Por ejemplo, en “Sin comentarios”, Vanessa Romero Rocha (18/10/25) subrayó que “otras fuerzas políticas son más responsables que Machado. Las que buscan una salida pacífica, democrática y negociada. Las que México protegió cuando eligió la neutralidad. Las que encontraron refugio en nuestra embajada en Caracas. Las que México y Noruega intentaron sentar a la mesa para empujar una negociación”. La articulista parece ignorar que el pequeño círculo de políticos sin votos e intelectuales de izquierda no chavistas que viven en Venezuela, con el legítimo pavor de enfrentarse al gobierno, no representa a nadie, y que las numerosas iniciativas de diálogo han resultado en la ruptura de los acuerdos por parte del gobierno revolucionario. Ahora que Machado apoyó la acción del gobierno de Trump sobre Venezuela en nombre de la legislación nacional de Estados Unidos, se criticará el respaldo a título de los principios del derecho internacional, los mismos que, para nuestro infortunio, no solo no funcionan ante Estados Unidos o Rusia, sino tampoco para la tragedia de los venezolanos de a pie.
Romero Rocha, comprensiblemente, parece estar menos interesada en Venezuela que en defender al gobierno de izquierda de Claudia Sheinbaum y su política de neutralidad, que, por cierto, no siempre ha sido tal. López Obrador, de quien Sheinbaum es la continuidad, condecoró nada........
