El resistente Olmo
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Interiores apeñuscados. Exteriores desolados. Pueblo cruzado por vías de ferrocarril. Cielos partidos por cables eléctricos. Ropa colgada en tendederos. Un asador dejado indolentemente en el patio. Objetos que aparecen en el encuadre para dar paso a otros objetos. Planos pausa que no detienen la acción sino que nos permiten pensar –y reír y llorar– sobre lo que acabamos de ver. Silencios que son interrumpidos por las irresolubles tensiones familiares. Y una ruidosa flatulencia que sucede en un momento clave y que resulta en un alivio no solo fisiológico sino dramático. Y, por supuesto, cómico.
No, no estoy describiendo alguna película de la retrospectiva dedicada a Yasujiro Ozu que ha programado en estos días la Cineteca Nacional, por más que en el párrafo anterior bien podría estar señalando la obra mayor Buenos días (Ozu, 1959). Me refiero a Olmo (México – E.U., 2025), cuarto largometraje de Fernando Eimbcke, una insólita coproducción entre la compañía estadounidense Plan B de Brad Pitt y la mexicana Teorema de Michel Franco y Lorenzo Vigas, cinta que va a estrenarse este fin de semana en varias decenas de salas comerciales en Estados Unidos.
Por qué este notable filme, presentado en la sección Panorama de la Berlinale 2025 y ganador del premio del jurado en Deuville 2025, se ha exhibido allá antes de aquí, puede explicarse por el hecho de que Moscas(2026), el multipremiado siguiente largometraje de Eimbcke, sigue en cartelera en México. En todo caso, cuando se estrene aquí Olmo –y tengo entendido que........
