Domingo en el Centro Histórico
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En memoria de Humberto Murrieta.
Nuestra ciudad ofrece aún, milagrosamente, un remanso posible: caminar por el Centro Histórico. Hay un aire de la vieja provincia en sus calles, un eco genuino de la Colonia, la era porfiriana y el renacimiento vasconceliano. No sabemos cuánto dure esa paz pero debemos valorarla, habitarla y consolidarla.
El ambulantaje, por ejemplo, se ha reducido a proporciones razonables (o así lo parecía hasta hace unas semanas). El reacomodo se ha hecho mediante la apertura de plazas comerciales y los programas de formalización. Aunque este acotamiento era necesario, y no debe darse marcha atrás, tampoco debe traducirse en la destrucción de esos tianguis espontáneos, cuya persistencia en algunas zonas -como el Eje Central o el costado norte del Zócalo, junto a Catedral- me parece un síntoma de vitalidad. El tianguis no es sólo compraventa sino cultura y convivencia, música y color, diversión y paseo. Es verdad que en espacios estrechos (como la mayor parte de las calles) los ambulantes expropian el espacio físico, visual y auditivo de los peatones, pero debidamente limitados son, como en tiempos prehispánicos, parte esencial de la cultura urbana.
El rescate del Centro Histórico data del sexenio de López Obrador. En ese período -recuerda Jacobo Zabludovsky, quien junto con Norberto Rivera, Carlos Slim y Guillermo Tovar de Teresa participó semanalmente en el Consejo que impulsó y ejecutó........
