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Los cuellos de botella de la inteligencia artificial

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28.01.2026

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En los últimos cinco años nos acostumbramos a pensar la inteligencia artificial como una carrera de capacidades: mejores modelos, más datos, cómputo más grande, arquitecturas cada vez más eficientes. En 2026, lo decisivo no es quién puede entrenar el mejor sistema, sino quién tiene autorización para hacerlo, en qué territorio, con qué insumos críticos, bajo qué jurisdicción y por cuánto tiempo antes de que las reglas –o el mundo– vuelvan a cambiar. El cuello de botella ya no es técnico, sino geopolítico, energético y normativo.

La inteligencia artificial empieza a parecerse menos a una carrera de innovación y más al tablero propio de la Guerra fría del siglo XXI, donde las reglas no solo cambian, sino que se reescriben mientras la carrera está en curso. Un reciente ejemplo revelador es el comercio del chip H200 de Nvidia con China: ya no se rige únicamente por la lógica de la oferta y la demanda, sino por decisiones estatales tomadas casi en tiempo real. Beijing ha pedido a empresas locales pausar pedidos incluso en un contexto de demanda elevada. No es casual que Jensen Huang, director de Nvidia, subraye que el apetito del mercado sigue siendo “muy alto” y que la cadena de suministro esté activada. Hoy, incluso cuando el mercado quiere comprar y el proveedor quiere vender, la pregunta decisiva ya no es comercial, sino política: si el gobierno chino autoriza la compra o si el gobierno de Estados Unidos permite la exportación.

El problema de negocio que corre por debajo de todo esto se vuelve cada vez más denso y escurridizo, incrustado en esos tejidos invisibles que ningún director general de ninguna empresa puede proyectar ni simular. La pregunta fundamental, ¿se puede?, ya no tiene una respuesta estable: hoy sí, mañana quizá. ¿Se pueden vender chips estadounidenses y, efectivamente, enviarlos? ¿Se puede adquirir una empresa con vínculos con China sin quedar bajo sospecha de espionaje? ¿Se puede entrenar, alojar y desplegar inteligencia artificial a través de fronteras sin despertar un día bajo una nueva definición de lo que ahora “cuenta” como transferencia tecnológica? Las empresas de inteligencia artificial siguen compitiendo en velocidad e innovación, pero la........

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