Berlín en guerra
Stay alive. Berlin, 1939-1945
Londres / Nueva York, 2026 / 2026, 384 pp / 400 pp
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Stay alive, el libro más reciente de Ian Buruma (Países Bajos, 1951), puede verse como la combinación de dos proyectos. Por una parte, enlaza con trabajos anteriores que ha escrito sobre la Segunda Guerra Mundial y nuestra relación con el pasado, en Asia y en Europa. A esa línea pertenecen El precio de la culpa, Año cero. Historia de 1945 o Collaborators, que entrelazaba la peripecia de tres colaboracionistas. En este caso, sigue la Segunda Guerra Mundial en Berlín: Bleiben Sie übrig, “siga con vida”, era una despedida común en la capital en esos años.
Pero Stay alive también tiene que ver, al menos como punto de partida, con la memoria familiar, que Buruma exploró en Their promised land. My grandparents in love and war. El padre del autor, Leo, era un ciudadano holandés que estudiaba Derecho en la Alemania ocupada. Los nazis exigían un juramento de lealtad a los jóvenes holandeses; Leo, como muchos otros, no lo firmó y pasó a la clandestinidad. Por razones que nunca estuvieron del todo claras, un amigo de la resistencia le dijo que acudiera a su localidad natal. Allí lo fue a recoger su padre a la estación; pronto los detectó la policía. Leo se vio obligado a elegir entre trabajar para el enemigo (que estaba corto de mano de obra) o que él y su padre fueran detenidos. Así, estuvo en la capital alemana entre el 43 y el 45.
Buruma dice que se ha escrito mucho sobre el Berlín de la República de Weimar, pero bastante menos sobre los años de la guerra en la ciudad, cuando “la catástrofe que los nazis habían puesto en movimiento alcanzó su clímax”. Quizá, conjetura, se deba al temor de autores liberales alemanes a dar una sensación de “autocompasión nacional”. La mayoría de quienes permanecieron en Berlín no eran “ni cínicos ni matones ni fanáticos ideológicos; simplemente se conformaban”. La advertencia que pueden contener las páginas, sostiene Buruma, no trata de la capacidad humana para la cobardía o la valentía (aunque también están ahí), sino de “la........
