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Es liberador saber que el futuro no depende de mí | Anónimo García

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29.07.2026

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¿Por qué el activismo se ha convertido en un galón de currículum? ¿Por qué culpabilizar al ciudadano es más fácil que enfrentarse al poder? ¿Cómo usan los poderes la conciencia social como mecanismo de control?

Anónimo García, autor de Contra la conciencia social (Debate), charla con Daniel Gascón sobre el Ruido como nuevo Dios, los sacerdotes “aestheticos” que pululan las redes sociales, y la lucha contra la opresión y la mentira y la sustitución de Dios por su asesino, el Ruido.

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Aquí una transcripción editada.

DANIEL GASCÓN: Hola, muy buenas. Bienvenidos al salón de Gascón en Letras Libres España. Estoy muy contento con quien estoy hoy, que es Anónimo García. Hola, muy buenas.

ANÓNIMO GARCÍA: Hola, Daniel. Un placer estar aquí.

DANIEL GASCÓN: Anónimo es colaborador imprescindible de Letras Libres, escritor, editor, también el productor de este Salón. Así que bienvenido a tu casa.

ANÓNIMO GARCÍA: Te veo todos los días, todos “El Salón de Gascón” me los tengo vistos, o sea, que soy el primer fan.

DANIEL GASCÓN: Vamos a hablar de tu libro, que es Contra la conciencia social, que ha salido en Debate, un ensayo breve, como lo que los ingleses llaman un panfleto. Pero quería que nos contaras primero un poco de dónde vienes, porque vienes del mundo del arte performativo, de la sátira, y cómo empiezas a hacer eso y cómo llegas desde allí a este libro.

ANÓNIMO GARCÍA: Empiezo a hacer todo esto por ser de Zaragoza, como tú, y por la influencia de Buñuel, de la que ya hemos hablado alguna vez. Después de leer Mi último suspiro, las memorias de Buñuel, donde relata mucho sus andanzas con los surrealistas en los años 20 en París y también en Madrid antes, con Lorca y Dalí, que mandaban cartas de insultos a Juan Ramón Jiménez, por ejemplo, cosas totalmente gamberras y despreciables, pero que sueltan una sonrisa, por lo menos vistas con el tiempo. Y este libro fue de tal influencia que dije: hay que hacer lo mismo cien años después. Así que fundamos Homo Velamine y nos dedicamos a hacer estas pequeñas gamberradas que partían de ahí pero se fueron destilando a la idiosincrasia de la época, de hace diez años, que ya parece que fue hace mil, porque era otro ambiente social bastante distinto.

DANIEL GASCÓN: Era el ambiente post 15M.

ANÓNIMO GARCÍA: Sí. Hace diez no, hace quince años más bien, con la irrupción de las redes sociales, todo esto, cómo cambió el paradigma comunicativo. Y se fue perfilando como un tipo de gamberradas que básicamente ponían dos idearios en contradicción entre sí, pero de forma ingenua. Por ejemplo, taurinos y veganos, porque mucha gente de izquierda critica los toros por ser maltrato animal, pero luego se compra un pollo en el Carrefour por cuatro euros envasado con unos films de plástico, que eso sí que es maltrato animal. No estoy defendiendo una cosa ni otra, sino que las estoy poniendo en contradicción, o por lo menos invalidando estos argumentos que son muy ideológicos, no racionales.

DANIEL GASCÓN: Otros ejemplo fue el de hipsters con Rajoy.

ANÓNIMO GARCÍA: Esa venía de una campaña que hizo el PP, que puso a un hipster que era vegano, ecologista, se iba a Canarias en verano a defender las ballenas, iba en bici al trabajo, y luego votaba al PP. Es una campaña que hizo en las elecciones de 2015 y el propio spot se sorprendía: pero si haces todo esto, ¿por qué votas al PP? La conclusión era: es que nos vota mucha gente. Así que fuimos menos de un mes después a la sede del PP, cuando ganó las elecciones en 2015, vestidos de hipsters.

Y otra muy famosa fue la de Viva España Feminista. En 2018 pusimos una bandera de España de 50 metros cuadrados, tres pisos hacia abajo, en la Gran Vía de Madrid, que decía Viva España Feminista. El resultado fue que la gente en la calle no sabía muy bien si criticarla o aplaudirla, porque había dos mensajes en apariencia contradictorios: todo el mundo de esa manifestación querría lo que decía la pancarta, pero al llevar una bandera de España asociada culturalmente en nuestra época con la derecha, fachas, ahí es donde explotaba la cabeza. Yo siempre digo que si viniera un señor de Marte diría que esto es así. De hecho, ese mismo año había carteles por ahí que decían “viva Asturias feminista”, pero esto no. El resultado fue que vinieron cinco hombres de la guardia pretoriana de las chicas que se manifestaban y me partieron la cara, así que se acabó la acción antes de que pudiéramos desplegar del todo la bandera.

DANIEL GASCÓN: El que le explotó la cabeza fuiste tú, literalmente.

ANÓNIMO GARCÍA: Sí, total. Me explotó un ojo que se me puso así durante un mes. Al día siguiente daba clase en el IED, y me dijeron: “¿Y eso?” Y yo: “Esto es una obra de arte efímera”.

DANIEL GASCÓN: Luego otra famosa fue la de los cleroflautas.

ANÓNIMO GARCÍA: Fuimos vestidos de dos monjas y un cura al Congreso de Vista Alegre 2017, que es donde se decidía si Pablo Iglesias o Íñigo Errejón iban a ser los mandamases de Podemos. Fue el gran cisma, y al final ganó Iglesias, y gracias a nosotros, yo creo, porque íbamos predicando que ganara Iglesias, que era un líder fuerte, autoritario, como lo es el Señor, que maneje bien a su rebaño. Llevábamos lemas como “Más oraciones y menos smartphones”, pronunciado en español.

DANIEL GASCÓN: Siempre había un componente de búsqueda de la contradicción, de sátira, aunque no sé si era el término que empleábais. Y no sé si eso tiene que ver también con esa otra idea del ultrarracionalismo, que nunca sé exactamente qué es.

ANÓNIMO GARCÍA: Muchas veces nos dicen que esto es humor. Realmente el humor, yo creo, es un subproducto de la puesta en conjunto de dos ideas que en principio, por nuestra carga simbólica, vemos como incompatibles. En esto de los cleroflautas, dentro de una izquierda muy radical como es Podemos, la Iglesia Católica no tiene sentido, pero tiene sentido cualquier otra cosa. No tanto la Iglesia Católica como la religiosidad o la espiritualidad no tienen cabida. Pero tienen cabida otras muchas cosas: allí se reivindicó la marihuana, lo rural, entre otras muchas cosas. Y de hecho, estando allí vestidos de cura y monjas, nos decían: “Esto sí que es transversalidad, porque yo soy religiosa, soy cristiana, y he echado en falta que dentro de la izquierda haya este grupo”. Fue revelador e interesante.

El humor realmente viene de la colisión de dos ideas que en principio son contradictorias. Entonces, ante eso cabe la sorpresa, o no cabe nada, si no produce ninguna reacción, o cabe el enfado, de hecho muchos comentarios después decían “a esos hay que quemarlos en la hoguera” por un lado, o “esos no son verdaderos curas y monjas” por el otro. También cabe la risa. Es un subproducto: pones, como hacían los dadaístas, una pequeña bomba semiótica y luego hay que ver cuál es la reacción. El ultrarracionalismo que me preguntabas simplemente es jugar con la razón llevada a sus extremos sin cortarla por los tabúes de las emociones. Las emociones pueden venirnos por una carga ideológica que nos impide ver que la bandera de España, por ejemplo, representa a toda España, y si queremos ser feministas, España tiene que ser feminista. Pero ese razonamiento está cortado antes por la carga ideológica de izquierdas que asocia la bandera de España a los fachas. El ultrarracionalismo simplemente era el método en el que seguíamos la razón hasta sus consecuencias sin dejarnos parar por el camino por las emociones o la carga ideológica o lo que fuera.

DANIEL GASCÓN: Y tu performance o acto más famoso es conceptualmente un éxito, pero ese propio éxito te lleva a unos problemas tremendos.

ANÓNIMO GARCÍA: Es el Tour de la Manada, bastante conocido. Juan Soto Ivars escribió el libro Nadie se va a reír sobre él.

DANIEL GASCÓN: Un libro fantástico que cuenta muy bien todo esto que estamos explicando.

ANÓNIMO GARCÍA: Mucha gente dice que era muy complicada de entender, pero se resume en un tuit. Hicimos una web que ofertaba un tour por el recorrido de la Manada en Pamplona. Era una web muy escueta que no daba ningún detalle de nada. Estuvo activa tres días en 2018. Al tercer día todos los medios la habían tratado, calificándola de vil, denigrante. Ese mismo día cambiamos la web para publicar un desmentido que aclaraba que se trataba de una bomba mediática, analizaba lo que había pasado y concluía con muchas capturas de pantalla de los mismos medios que habían criticado el tour como algo denigrante, y esos mismos medios habían dado todo tipo de mapitas interactivos con todo lujo de detalles.

Cinco meses después de esto, cuando la web ya tiene el desmentido, la chica de la Manada pone una denuncia. De repente me tengo que enfrentar a una denuncia de alguien a quien no se puede cuestionar, que es la persona sobre la que se ha construido el “Hermana, yo te creo”. Eso cambia totalmente todo lo que habíamos hecho hasta ahora, porque ya teníamos que enfrentarnos con la justicia y la prensa.

El proceso judicial es muy largo, son seis años y medio. Fui condenado por el Tribunal Supremo a cárcel y muchísimo dinero, y cinco años después me dio un amparo el Tribunal Constitucional que anuló la condena, en mayo de 2025.

DANIEL GASCÓN: En medio de ese proceso pierdes el trabajo, que era llevar las redes sociales de Greenpeace.

ANÓNIMO GARCÍA: Sí. De ahí sale este libro.

DANIEL GASCÓN: Empiezas con una pregunta que te hacen: “¿Dónde está la conciencia social en vuestras actividades?” Y dices que no haces más que recibir patadas en nombre de la conciencia social.

ANÓNIMO GARCÍA: Por eso se llama Contra la conciencia social. En nombre del bien, de la conciencia social, me expulsaron del trabajo. La prensa crítica que quiere retar el relato de los medios mainstream se sumó al carro del poder mediático y el poder judicial, no cuestionándolo, sino dándole más grasa ideológica. Y también participábamos en proyectos de autoedición contraculturales; fui expulsado de varios de ellos, de otros no. Todo en nombre de un buen ambiente, la cordialidad, un espacio libre y seguro. Todo en nombre de la conciencia social. No dejaba de recibir patadas. Entonces, la conciencia social es la excusa para dar castigos adicionales aparte del que ya tengo, que........

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