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JEP: De la conciencia considerada como una de las bellas artes

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La concesión del Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo 2003 a José Emilio Pacheco no sólo representa un reconocimiento para la poesía y las letras mexicanas —el autor de Tarde o temprano (2000) es el primer escritor nacional que lo recibe luego de Juan Goytisolo (2002), Blanca Varela (2001), Tomás Segovia (2000), Haroldo de Campos (1999) y Gonzalo Rojas (1998)—, sino que expresa un signo de admiración “a su trayectoria intelectual, a su afán de establecer puentes entre diversas tradiciones y a la excelencia de su obra, que recorre todos los géneros literarios y es una contribución valiosa a la cultura de nuestro tiempo”, según manifestó en su acta el jurado, compuesto por José Luis Martínez, José Durand, Anthony Stanton, José Luis Rivas y Tedi López Mills.
     Junto con Tomás Segovia, José Emilio Pacheco es, entre los autores hasta ahora premiados, un escritor plural como el propio Octavio Paz, plural y diverso artífice en varios géneros. Pacheco encarna ejemplarmente entre nosotros a esa especie acaso en extinción que es la del hombre de letras, la del virtuoso polígrafo que cultiva el poema, trama novelas y cuentos, elabora traducciones, practica la crónica y el ensayo, investiga y hace historia, sin nunca perder la tensión lírica y un agudo sentido de la responsabilidad civil, que infunde a su obra toda, y en particular a su poesía, un filo crítico y autocrítico que lo hace entrañable y le abre las puertas de la gratitud al dar voz a lo(s) que no la tiene(n). Lector devoto e infatigable, Pacheco es también un crítico literario notable, y un editor y traductor que ha sabido reconstruir La ciudad de la memoria —como tituló la antología bilingüe de su obra publicada por la editorial usamericana City Lights—, a través de lecciones como la imprescindible Antología del modernismo, la ejemplar edición y traducción del De profundis de
     Oscar Wilde, la edición y estudio de El cerco de Numancia de Miguel de Cervantes, la asombrosa traducción de Cómo es de Samuel Beckett o la pulida y repulida versión de Los cuatro cuartetos de T.S. Eliot. Las ciudades de la memoria salvadas por José Emilio Pacheco como cronista........

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