Dos señoras
No sé nada de ellas. Llegaron un día de ganchete y se acomodaron dos bancos más adelante. Una anciana blanquísima y menuda que se agarraba al brazo de una mujer fuerte y alta, quizá menos de lo que parecía, porque se ayudaba de un moño afro voluminoso y muy vertical. Se me ocurrió que la anciana había contratado a una reina africana para que cuidara de ella. Vestía también ropa muy alegre y los colores y trazos de la tela........
