Pausa
Escribo estas palabras
con lágrimas y en silencio,
buscando que la sensibilidad hable
donde la voz apenas alcanza,
el tiempo se detiene,
el corazón habla en voz baja,
un dejavú de esos momentos
que entristecen y alteran mi calma,
porque hay sentimientos
que solo el corazón, al llorar,
se atreve por fin a nombrar.
Eres fuerza antes que palabra
y carácter firme frente a la vida,
porque aprendiste a resistir
para nunca frágil hacerte sentir,
pero detrás de esa dureza,
habita un alma noble, sensible,
que prefiere el silencio
antes que mostrar una grieta.
Tu historia no es sencilla,
pero es grande y verdadera,
hecha de luchas, decisiones,
enfrentados con valentía,
incluso en los más duros,
de lo que mostró en rebeldía.
Hoy también se honran las manos
que te sostienen en el camino,
hijos cercanos, nuera y nietos,
quienes con amor paciente
y dedicación silenciosa,
te cuidan cuando incluso
el propio cansancio pesa,
cuando lo más duro era quedarse
y lo más difícil no cesa.
Este no puede dejar de ser,
pausa y reconocimiento,
no solo de una mujer fuerte
sino al corazón sensible
que vivió detrás de su mirada,
dejando en todos la huella
humana y profundamente
en quienes nos mantendremos
eternamente en tu esencia.
