El eco de la guitarra cuando el valle se apaga
Por Alejandro Ramírez Morón
Cuando el sol se oculta tras la silueta del Ávila y la luz mercurial de los postes empieza a encenderse, Caracas experimenta una transmutación sutil. La ciudad apresurada del tráfico y el trámite cede el paso a otra versión de sí misma: una más íntima, subterránea y nocturna, donde la música en vivo y las barras de madera funcionan como refugio para el alma urbana.
La noche caraqueña no sigue un único libreto. Se despliega en geografías dispersas que van desde los locales culturales y pequeños escenarios de Chacao o........
