China observa la guerra
Por Ian Bremmer, presidente de Eurasia Group y fundador de GZero Media.
¿Cómo está afectando a China la guerra de Irán?
En el pasado, la opinión generalizada era que una guerra desestabilizadora en el corazón petrolero de Medio Oriente podría afectar gravemente a China, el principal importador de petróleo del mundo, y a su economía, que ya se encontraba en desaceleración. Esas suposiciones han quedado obsoletas. Hasta ahora, China está capeando la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán mejor que muchos de sus vecinos y está avanzando con cautela a medida que surgen oportunidades para sacar provecho de ella.
Mientras Xi Jinping observa cómo Vladimir Putin y Donald Trump lanzan guerras contra adversarios muy superiores, solo para enfrentarse a sorpresas desagradables, el hombre fuerte de China ha evitado riesgos innecesarios para posicionar a su país de cara a la fortaleza y la estabilidad a largo plazo. Vimos la cautela de Xi en sus respuestas tanto a la pandemia de Covid como a las debilidades económicas estructurales de China de los últimos años. También la vimos en la renuencia de Xi a apoyar directamente la guerra de Rusia en Ucrania, o incluso a reconocer las reivindicaciones territoriales de Putin. Ahora la vemos en la renuencia de Xi a criticar la campaña de bombardeos de Trump en Irán. La invitación sigue abierta para que el presidente de EE.UU. visite Beijing el próximo mes.
China tampoco se ve tan afectada por esta guerra y por la concentración de potencia de fuego en el estrecho de Ormuz -de vital importancia estratégica- y sus alrededores como lo habría estado hace tan solo unos años. Sus reservas de petróleo y su gran capacidad de refinado limitan el riesgo de que se produzca una escasez de combustible a corto plazo. Sus importaciones de gas por gasoducto y su producción nacional de gas alivian ahora su necesidad de GNL. Si la guerra se prolonga, Beijing puede........
