El Congreso tiene caras nuevas, ¿pero cambiarán sus malas prácticas?
Según datos de La Silla Vacía, a partir del preconteo, la Cámara de Representantes se renovó en un 75 % (121 de 161 son nuevos, sin contar CITREP) y el Senado de la República tiene 61 integrantes nuevos, teniendo como referencia los 100 integrantes de la circunscripción nacional sin incluir las curules indígenas. Aunque las capturas de Wadith Manzur y Karen Manrique son una pésima señal para la legitimidad del Congreso, la presencia de congresistas nuevos puede ser una oportunidad para renovar prácticas que le hacen perder legitimidad a una rama fundamental para la democracia. Aquí van cinco ideas no exhaustivas para mejorar su trabajo.
Un Congreso de puertas abiertas: lo primero que debería renovarse es que cualquier persona pueda entrar al Capitolio y a la sede administrativa sin tener que rogarle a un/a congresista que lo inscriba en el sistema. Sin duda debe garantizarse la seguridad, pero eso ya se obtiene revisando las cédulas. El sistema de ingreso debería ser de inscripción pública. También debería mejorar la eficiencia del ingreso, porque es indigno esperar a cielo abierto en la Plaza de Bolívar.
Trabajar todo el........
