menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Votar con miedo

8 0
28.05.2026

Aunque las encuestas ya empiezan a registrar los posibles ganadores de la primera vuelta, la pregunta real es ¿qué motiva el voto? Si las elecciones fueran entre miedo y alegría quién ganaría. Estás dos grandes emociones son las que verdaderamente lideran las encuestas y no tenemos idea de cómo medirlas.

El llamado voto útil crea una capa sobre el resultado que no tenemos manera de desencriptar. El número que queda registrado en el resultado no nos cuenta la historia completa, las mayorías hablan a través del voto pero sabemos muy poco de lo que motiva su decisión. 

No es una intuición, Cifras y Conceptos ha medido en privado las emociones electorales. Hace cuatro años las emociones dominantes de la ciudadanía frente a la campaña eran esperanza y rabia. Hoy son alegría y miedo. Emociones con alta capacidad de movilización, de hecho se espera que un mayor número de ciudadanos salgan a votar en relación al 2022, pero lo hará desde un lugar emocional completamente distinto. Más gente movilizada por el pánico no es necesariamente más democracia.

Las personas que votan con alegría y con ilusión por su candidatura, cualquiera que sea, no son el problema. Sus emociones poco o muy informadas están atadas al optimismo de que la democracia es un camino, es una vía que da espacio a esa posibilidad de ganar en el terreno electoral y disputar un campo en el panorama político. Tienen la posibilidad de imaginarse un futuro que les parece mejor ¡que rico salir a votar feliz!

Aclaro que votar con alegría no es votar con fanatismo ciego, ese que vemos en las redes que no admite el debate ni la oposición, ese que vandaliza sedes de campaña… ese es un gran problema. Un problema visible en todo caso. 

El problema invisible es el de los que votan por miedo, por miedo al otro candidato.  Quienes sienten ese miedo, tienen toda la legitimidad para hacerlo, ahora bien ese es el lugar de........

© La Silla Vacía