La inefable “comunidad internacional”
A los mismos que celebraron el nombramiento de Álvaro Leyva como canciller de la República, ahora les disgusta sin límite la designación del señor Omar Bula Escobar en el mismo cargo.
De malas. Así como el uno tenía una agenda, el otro también tiene la suya. Eso de aplicar el doble rasero, donde lo bueno es lo que me gusta y lo malo es lo que no, ya va siendo hora de irlo superando. No hay nada intrínsecamente mejor o peor en, digamos, promover las energías limpias o avocar por el acotamiento del globalismo desembocado. Todo es cuestión de mandato.
Abelardo de la Espriella no hizo campaña promoviendo el globalismo biempensante. Nada de Ecosoc o de Unesco. Poco Acnur. Ni hablar de Escazú o cosas por el estilo. Lo de él es el Escudo de las Américas y la Doctrina Donroe. Y lo dijo claramente. Desde el principio. Respice Polum y basta.
Si hubiera ganado Cepeda la cosa hubiera sido muy diferente. Agenda Le Monde diplomatique. O lo que les ha dado por llamar “altermundismo”. Que no es más que wokismo a la lata. Los, las y les. Greta Thunberg, invitada especial en chalupa a remo por el río Magdalena. Free Palestine. Ridiculeces como el Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles, una fantochería petrista que acabamos compartiendo con Tuvalu, Vanuatu y Timor Oriental.
Pero no ganó. Ganó Abelardo, así no les guste y no lo acepten. Y la política internacional colombiana tendrá un revolcón de padre y señor mío.
La verdad, ya era hora. Pocos países han sido tan culiprontos como Colombia en materia de relaciones exteriores. Según el........
