El alquimista-en-jefe
Una semana después de la victoria de Abelardo de la Espriella en la segunda vuelta presidencial, las radiografías de lo sucedido en las urnas abundan por doquier. La disección de la jornada ha sido muy completa: el estrecho margen de victoria, el marketing contundente del mandatario electo, el papel estratégico del voto popular y la autopsia de la derrota del candidato oficialista, entre otras conclusiones.
Hoy el pulso está en cómo interpretar el triunfo y los efectos de esa interpretación para el arranque de la nueva administración. Mientras la oposición interpreta su derrota por menos del uno por ciento como una validación popular del gobierno Petro, comienzan a surgir los llamados centristas a una limitación al mandato del presidente electo por vía de la negociación o de la moderación.
Lo cierto es que la división regional, ideológica y política del país se viene reflejando desde el plebiscito de 2016- incluso con idénticas fronteras geográficas- y no debería generar en el próximo gobierno mayor impulso hacia el centro que el requerido para los acuerdos en el Congreso y para la continuidad de algunas políticas, mayoritariamente sociales. Así........
