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Así perdieron las elecciones presidenciales Iván Cepeda, Petro y el Pacto

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25.06.2026

Iván Cepeda reconoció su derrota frente Abelardo De La Espriella. Lo hizo acusando a la campaña del presidente electo de una “masiva compra de votos” para atacar el mandato estrecho de su rival, quien ganó con la votación más cerrada de la historia. Y habló de una “desobediencia civil pacífica” sobre la futura oposición del Pacto Histórico. También ofreció una disposición al diálogo con el nuevo gobierno, aunque condicionado a que no se retrocedan las reformas sociales impulsadas por el gobierno Petro. 

Cepeda, un símbolo de la izquierda tradicional, perdió frente a un abogado de derecha sin partido ni cargos públicos previos. El senador contó con la fuerza organizativa del Pacto Histórico, el respaldo abierto de un presidente relativamente popular como Petro y el gasto millonario con fines electorales de un erario que se usó como nunca antes para impulsar a un candidato en Colombia. 

Y aún así, perdió. Lo hizo luego de una campaña triunfalista en la que creyeron, de forma genuina, que podrían ganar en primera vuelta; asumiendo que el Pacto representaba a un pueblo mayoritario, moralmente superior a sus contradictores, que estaba decidido a profundizar el proyecto político iniciado por Petro; y subestimando la potencia comunicativa de las redes sociales y la Inteligencia Artificial.

La lectura falló, y un bloque ligeramente mayor de votantes prefirieron la promesa de orden, creación de riqueza y respeto por los valores conservadores ofrecida por De La Espriella, potenciado por una formidable máquina de marketing político. 

Pero quedó una izquierda potente y más curtida, que se siente cómoda en la adversidad. Ellos no son debutantes en la política. El Pacto sacó la votación más abultada de su historia, la bancada en el Congreso más grande, y construyó una militancia organizada y movilizada que aún ante las falencias de sus líderes se activó y fue definitiva para acercarlos a la remontada. Su nuevo horizonte son las elecciones regionales del 2027, donde serán una fuerza competitiva en casi todos los departamentos del país.

Estos fueron los errores de la fallida campaña de Cepeda:

1. Una división artificial entre “demócratas” y “fascistas” y el “pueblo” y la “élite”

Para Petro, el principal estratega del ciclo electoral de la izquierda, De La Espriella era el rival ideal para enfrentarse en 2026. Desde el 2024, cuando empezó a presionar por la unidad del Pacto Histórico, el presidente anticipaba una elección contra una “extrema derecha fascista” que incentivara una suerte de “frente popular” que derrotara a una opción “antidemocrática”. Fueron los adjetivos que le impusieron al nuevo presidente.

Ese frente popular iba a estar liderado por la izquierda, unificada en un solo partido. Y a diferencia del 2022, cuando necesitó de los operadores políticos tradicionales para vencer, ahora sería el Pacto el actor principal de la victoria. Era el sueño de la victoria comandada por el pueblo de la izquierda sin los Roy Barreras ni los Armando Benedetti.

Esa lectura del presidente fue asumida por la campaña de Cepeda. La historia personal del senador, víctima de los crímenes de Estado y enemigo acérrimo Álvaro Uribe, representaba como nadie el discurso de superioridad moral con la que la izquierda encaró la elección.

En esa batalla moral contra el “fascismo”, el centro político no era un bloque de votantes para seducir, sino un sector que estaba obligado a tomar una decisión. “No estamos en un enfrentamiento de extremos políticos, de polarización enardecida, que requiere la cabeza fría de los moderados y las moderadas. Estamos ante debates esenciales entre dos posiciones claramente establecidas y definidas. Y hay que tomar posición, compañeras y compañeros”, dijo Cepeda en un discurso en Zipaquirá.

La otra gran línea de división que planteó la campaña fue entre el “pueblo”, representado únicamente por el Pacto, y una “élite” atrincherada en las campañas de De La Espriella y Paloma Valencia. De la mano de Petro, Cepeda agitó durante la campaña las grandes disputas y banderas en las que se explotó esa división. Entre ellas, La discusión legal sobre la reforma pensional, los reveses del primer decreto en el aumento histórico del salario mínimo, o la mejora de los salarios de los soldados y policías rasos. 

En medio de esas discusiones, Petro atacó a los empresarios y olvidó a la iniciativa privada. Sacó la bandera de Guerra a Muerte, mientras llenaba el gobierno de cuadros poco preparados, con méritos falsos, como Juliana Guerrero. El desprecio a la técnica vino........

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