La deuda invisible del sistema de salud
Esta columna fue escrita por la columnista invitada Alejandra Taborda Restrepo*
Los sistemas de salud en el mundo enfrentan desafíos de sostenibilidad. El envejecimiento poblacional, el aumento de enfermedades crónicas, la creciente inversión que demanda la innovación en salud, y las mayores necesidades y expectativas sociales han puesto bajo presión incluso a los sistemas más consolidados institucionalmente.
Colombia no es la excepción.
Hoy el debate público sobre el sistema de salud se concentra, casi exclusivamente, en cifras financieras, estimaciones de diferentes gremios como Acemi y Achc ubican la deuda en alrededor de 30 billones de pesos, reflejando una de las mayores tensiones financieras de la historia reciente del sector salud, lo cual compromete la sostenibilidad del sistema; de hecho, el Auto 007 de 2025 de la Corte Constitucional abrió un debate relevante sobre la suficiencia de la UPC (el valor que se paga a las EPS por cada colombiano afiliado) y la necesidad de fortalecer mecanismos de ajuste y transparencia financiera.
Pocas estructuras sociales son tan complejas como un sistema de salud: en él convergen el cuidado de la vida (que inicia y termina en casa), la gestión del riesgo, la atención de la enfermedad, la protección financiera, la innovación permanente y las necesidades territoriales propias de un país geográficamente diverso y profundamente desigual. Por eso, los problemas de sostenibilidad rara vez obedecen a una sola causa.
Podría resultar relativamente fácil estimar la deuda financiera del sistema: calcular cartera, insuficiencia de recursos, número de atenciones,........
