Política vs familia, por René Gastelumendi
Vi a mi querido tío Alberto en una pantalla antes de recordarlo, en un radical flashback, en la mesa de los desayunos de mi infancia pacasmayina. Allí estaba él, capturado en una fotografía que circulaba por las redes como el símbolo de una resistencia que yo, desde mi vereda de derecha liberal, suelo cuestionar con argumentos que mi tío, por supuesto, desdeña. En la potente imagen, Alberto sostiene una pancarta con un grito furibundo, de guerra, un 'primal scream' impreso en mayúsculas donde no hay espacio para la duda: “No a la dictadura comunista terrorista”, dice, estableciendo una trinchera en donde no cabe lo distinto. Para él, en ese cartel y en su vida, el comunismo, el terrorismo y lo que él llama 'caviarismo', que, repito, incluye hasta la derecha liberal, son una misma hidra de una sola cabeza roja y maldita.
Es uno de los dilemas de nuestra época, que crece como mala hierba en cada campaña: ¿qué hacemos con los afectos cuando la ideología levanta muros que no reconocen matices?........
