Y mientras tanto, gobernar la esperanza
Y mientras llega el 7 de agosto, lo que vemos no es solo entusiasmo. Es la liberación de frustraciones acumuladas y de una necesidad contenida de acción y resultados. Se abrió una compuerta de propuestas, diagnósticos y pendientes. Hay interés en ayudar, pero también distintas expectativas de “milagro”. El primer reto será gobernar esa esperanza: darle significado, prioridades y cauce. Porque quizá el verdadero cambio no sea extraordinario, sino que lo básico deje de serlo.
En medio de esa avalancha empieza a dibujarse un orden. El gobierno entrante ha priorizado la seguridad, la recuperación del control territorial y las regiones como escenario de ejecución. La ruta busca, y debe, pasar del anuncio a la obra, entendiendo que habrá avances, no........
