Votar no tiene precio. Sí valor
Votar no es un ritual, es un derecho para proteger sus intereses, una responsabilidad ciudadana, un deber, porque la democracia se sostiene por la participación informada de todos. Como dice una amiga, el voto no tiene precio, pero la persona sí tiene valor, y este 8 de marzo puede aportarlo.
La evidencia comparada es consistente: mayor participación aumenta la legitimidad y fortalece la rendición de cuentas. Informes internacionales como los de International Idea han documentado que la participación electoral y cívica es un factor de resiliencia institucional; la Ocde, por su parte, insiste en que la confianza pública se construye con instituciones que rinden cuentas y con ciudadanos que usan sus derechos y exigen resultados.
Una mayoría activa eleva el costo político por incumplir, reduce la tolerancia a la corrupción y empuja........
