Siembra vientos
La revista The Economist hace unas semanas, en su cobertura sobre las elecciones presidenciales en Colombia, las describió como una de las más polarizadas del planeta. Quizás tenga razón, aunque el fenómeno, valga decir, parece ser una característica de la democracia contemporánea. No es que EE.UU., España, México o la Argentina sean muy diferentes.
Sin embargo, de lo que no hay duda es de que el grado de crispación política que vive el país es extremo. Nos movemos entre el Tigre que quiere “destripar” a la izquierda y el bolchevique que ve fascistas hasta en la sopa.
¿Cómo llegamos a esta situación? Lo fácil sería culpar a las redes sociales del deterioro del discurso público. La mediación informática que antes ofrecía la prensa institucional........
