Davos con otro enfoque, por Diego García-Sayán
Carney partió de una constatación incómoda para muchos asistentes: el sistema internacional basado en reglas atraviesa una fractura estructural. Las grandes potencias utilizan hoy el comercio, la energía, la tecnología y las finanzas como instrumentos de coerción, no como espacios neutrales de cooperación. En ese contexto, fue muy claro en que insistir en que las viejas instituciones multilaterales funcionarán por simple inercia es, en el mejor de los casos, ingenuo; en el peor, irresponsable.
El valor de su intervención no estuvo solo en el diagnóstico, cada vez más compartido, sino en la pregunta que hizo a continuación: ¿qué pueden hacer los países que no son potencias hegemónicas?........
