La libertad no puede ser privilegio de clase
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Hace unos días leí en X un trino de la intelectual colombiana Olga Lucía González: en un colegio público, la profesora de religión les enseñó a sus alumnos el Ave María, el papá de una alumna interpuso una tutela y, por supuesto, la ganó. Lo primero que pensé no fue en ese papá, sino en el resto. En ese salón, estadísticamente, había familias católicas, seguramente cristianas, quizás de otras religiones.
Con el fallo del juez, el deseo de un padre quedó por encima del deseo de todos los demás. Habrá razones legales, y los amigos del positivismo jurídico recitarán que Colombia es un Estado laico y que la Corte dijo tal cosa. Son los mismos que se escandalizaron porque el presidente De la Espriella hizo un retiro espiritual con su gabinete y le regaló una biblia a cada ministro. Para ellos, la fe del poderoso es........
