Amancio Ortega, filántropo
Para el común de los mortales, desde luego sí para mí, el mero enunciado del nombre Amancio Ortega está asociado al bling-bling de las monedas de oro corriendo por las calles comerciales de medio mundo hacia los ya repletos bolsillos de este señor con aspecto de jubilado discreto y opaco. Supongo que la obligada transparencia debida de las empresas cotizadas ha restado mucho misterio a las fortunas de estos magnates. Sin exageración, cada trimestre contable, cae sobre todos nosotros, los curiosos y consumidores, un aluvión de cifras de ventas, beneficios y compras inmobiliarias que serían la envidia del tío Gilito de nuestra infancia. Detrás de este gigante comercial, logístico y financiero, aparece el rey Midas, Amancio........
