Dignidad, señor presidente
España atraviesa un momento delicado. No solo por los desafíos económicos, territoriales o internacionales, sino por algo más profundo y corrosivo: el deterioro de la confianza entre los ciudadanos y quienes los gobiernan. En este contexto, la palabra dignidad adquiere un peso especial. No es retórica. Es una exigencia democrática.
Gobernar no es resistir en el poder a cualquier precio. No es convertir cada comparecencia en un ejercicio de propaganda ni cada crítica en un ataque personal. Gobernar exige altura de miras, respeto institucional y una mínima conciencia de Estado. Y eso, es precisamente lo que muchos ciudadanos sienten que se está........
