Irán merece libertad, no otra Delcy
La eliminación de la cúpula del régimen iraní aparenta un giro histórico en Oriente Medio. Es imposible, desde una visión liberal, no celebrar la desaparición de una élite teocrática responsable de décadas de represión brutal y sistemática. El régimen de los ayatolás ha sometido a la ciudadanía a un aparato coercitivo asfixiante, ha convertido a las mujeres en sujetos jurídicamente disminuidos, ha perseguido a minorías religiosas y sexuales y ha aplastado cualquier atisbo de disidencia. Que el tirano Jameneí ya no pueda seguir regentando esa estructura de opresión es una buena noticia para la libertad. La teocracia iraní debe caer, y si este golpe acelera su derrumbe será un alivio. Ahora bien, que el resultado más inmediato sea celebrable no hace irreprochable la acción que lo ha producido. La forma de actuar del gobierno Trump revela graves deficiencias jurídicas, estratégicas y políticas. En primer lugar, la decisión de lanzar un ataque de esta magnitud sin autorización expresa del Congreso erosiona el equilibrio constitucional. El poder de declarar la guerra no es un mero formalismo sino una garantía frente a la tentación del Ejecutivo de utilizar la fuerza armada con fines coyunturales. Invocar de manera irrestricta la Ley de Poderes de Guerra cuando no concurren sus requisitos equivale a forzar su interpretación para........
