AKA Mini Ali, del Bronx a Ourense
En las primeras participaciones de los pupilos de Mutenroshi -Goku y Krilin- en el Gran Torneo de las Artes Marciales, el Maestro se disfrazó para impedir que los jóvenes ganasen el campeonato. Quería evitar que, siendo unos críos, se les subiese a la cabeza, demostrarles que el mundo es muy grande y que siempre hay uno mejor. Es, de un modo más elevado, lo que dice Kipling sobre la victoria y la derrota, dos impostores de una misma moneda. Es, de un modo más canchero, lo que dice Bielsa en uno de sus arrebatos: “el éxito es deformador, relaja, engaña; el fracaso es formativo, nos vuelve sólidos”.
En la casa de los Babarro González lo saben. Quizás porque el deporte corre por las arterias de su linaje ourensano. Hugo, progenitor, se bregó en ciclismo, natación y waterpolo. Isa, progenitora, ama el baile. Dos de sus tíos dominaron la escena local en baloncesto, Alejandro Alfonsín, y en piragüismo, Chelís. Su hermano........
