Los que faltan
Los colores de agosto son brillantes en la mañana y declinantes en la tarde. El sol se va empobreciendo con el trascurrir del mes, y no solo porque este miércoles haya sido eclipsado por la luna. Colores y aromas de agosto nos llevan a los años tiernos de la incipiente juventud. Comidas familiares gigantes, barquito para recorrer la ría, días enteros de playa, y familia lejana que viene a Galicia a pasar sus vacaciones. Todo se nos ha ido marchando, pero todo ha quedado guardado en el panteón ilustre del corazón.
El primer agosto de mi memoria es alicantino. Es difícil saber si lo recuerdo como niño o me he formado la imagen a partir de las fotografías de casa de mis padres. Playa de San Juan. Seis kilómetros de goce infantil y dulce arena. Mil agostos, niñez y adolescencia, en la frontera entre Galicia y Asturias, allá donde no es fácil saber si las aguas son dulces o saladas, si son asturianas a gallegas. Bicicleta, amores de........
