Respeto a los himnos, salvo si es el español
El pasado 1 de abril, la selección española de fútbol disputó en Barcelona un partido amistoso contra Egipto. Durante el mismo, el comportamiento de parte del público -siempre es difícil determinar cuántos- fue vergonzoso.
La mayoría de los medios, y políticos, se ofendieron mucho por lo de “musulmán el que no bote”, recurso escuchado habitualmente y desde hace décadas en todos los campos españoles. (Cambie lo de musulmán por “madridista”, “catalán” o el rival de turno, reducido a un calificativo humillante). En cambio, pocos mostraron mayor preocupación por los pitos al himno egipcio.
El himno, la bandera y el mandatario de una nación, son sus símbolos fundamentales. Su desprecio es la mayor ofensa y es más grave hacerlo en un evento deportivo. La degradación social y moral de nuestro país es tal que ya cualquiera se cree por encima de las normas básicas de respeto y hospitalidad.
Muchos........
