El portal que querría ser Milán (y Auria desprecia)
Un portal es el principio de todo. El ojo que nos mira cuando somos paseantes. La sonrisa de una casa. Apenas una puerta y un escalón hacen de frontera entre un mundo con leyes propias y la violenta vida exterior. Porque un portal no es sólo el espacio liminar donde las sustancias cambian, como una raya entre el afuera y el adentro. Más bien, es el espíritu de todo lo velado en un edificio, concentrado en un umbral. Es la pequeña sinceridad que el forastero puede intuir de un gran mundo velado del que desconocemos casi todo y apenas podemos descifrar a través de esta contemplación callejera. Quizá por esto, por su papel mediador entre la vida privada que es la vida de una casa, y el aluvión de los asuntos públicos, los portales deberían tener más consideración en los corazones. Son la parte más sagrada de un edificio.
Los años traen la caries y la renovación de las casas y las........
