El hambre como arma
Un puerto puede seguir abierto y quedarse vacío. Basta con hundir un barco, dejar que suban las primas y esperar a que los armadores saquen sus cuentas. Eso ocurre hoy en el mar Negro, donde Rusia y Ucrania han convertido la circulación de alimentos en otro frente de la guerra.
La escalada empezó a principios de julio, cuando Ucrania atacó con drones embarcaciones y rutas rusas en el mar de Azov y Moscú acabó suspendiendo la navegación por el canal Don-Azov el día 10, con al menos 13 buques alcanzados, varios de ellos petroleros. Por ahí sale buena parte del trigo ruso. La interrupción bastó para mover los precios europeos.
La respuesta cayó sobre Odesa, Chornomorsk y Pivdennyi. Misiles y drones contra terminales, silos, barcos........
