Keiko Fujimori: de pie frente al antifujimorismo
Hoy, casi en plena segunda vuelta electoral, Keiko Fujimori vuelve a ocupar el centro del escenario político peruano. No es la primera vez que enfrenta este desafío: ya ha estado en esta posición antes, y cada ocasión ha significado un nuevo capítulo de resistencia, aprendizaje y perseverancia. Su presencia en la segunda vuelta no es casualidad, sino el resultado de una trayectoria marcada por la constancia y por la capacidad de mantenerse en pie frente a un antifujimorismo que, más que crítica política, se ha convertido en una identidad visceral.
Keiko Fujimori heredó este antifujimorismo. Desgraciadamente no se pudo derrotar en ideas a los extremistas y, por generaciones, la sociedad repite el extremismo izquierdista del antifujimorismo, haciendo calar esa idea en gran parte de la ciudadanía que repite como loros y con el aplauso de las focas ese antifujimorismo que no tiene bases reales ni democráticas, y que también es producto de la ignorancia al repetir mecánicamente esos “cuentos chinos”.
Si Keiko heredó de su padre el antifujimorismo, también es justo que herede el buen gobierno de Alberto Fujimori: el haber derrotado la hiperinflación, vencido al terrorismo, firmado la paz con Ecuador y reinsertado al Perú en el escenario internacional. Votar por Keiko significa apostar por esa continuidad de logros, por la firmeza en la conducción y por la capacidad de enfrentar las crisis con decisión. No sería justo reconocer solo la supuesta carga negativa y olvidar los avances históricos que marcaron un antes y un después en la vida nacional.
Como decía, este rechazo visceral se origina, en gran medida, en la figura de su padre, quien durante su gobierno enfrentó y derrotó al terrorismo que desangraba al Perú en los años más oscuros de nuestra historia reciente. Fue bajo su liderazgo que se logró la captura de Abimael Guzmán y la desarticulación de Sendero Luminoso, devolviendo al país la paz y la esperanza. Sin embargo, esa victoria histórica también sembró resentimientos en sectores radicales que nunca aceptaron que el terrorismo fuera derrotado por un gobierno que no compartía sus banderas ideológicas. De allí nace gran parte del antifujimorismo: una narrativa heredada, más emocional que racional, que ha convertido a Keiko en blanco permanente de ataques.
Como señaló el gran referente peruano, el erudito y excanciller Francisco Tudela, el antifujimorismo se transformó en una identidad política que se transmite como herencia. Tudela sostuvo que Alan García derrotó al........
