Resistir o desaparecer: Partidos en red y oposición sin organización
En la política contemporánea, los partidos tradicionales ya no mueren necesariamente cuando pierden elecciones.
Mueren cuando dejan de organizar poder, territorio y sociedad, el caso más reciente es el ocaso perredista mexicano. Ésa es la diferencia de fondo entre quienes resisten el cambio de época y quienes se diluyen en él. El caso del Partido Popular en España resulta ilustrativo, no por sus victorias recientes, sino por la forma en que ha logrado transformarse para seguir siendo un actor central. La comparación con los partidos de oposición en México es inevitable.
Durante décadas, el PP funcionó como un partido institucional clásico: jerárquico, orientado a la gestión y con vocación de alternancia. Sin embargo, frente a la fragmentación del sistema político, la polarización y la emergencia de nuevas derechas, el PP entendió que ya no bastaba con competir electoralmente, con eso “no da”. Su mutación ha sido organizativa antes que ideológica: pasó de partido-programa a partido-causa, de aparato rígido a red territorial, jurídica y cívica. Hoy actúa como un partido-movimiento institucional, capaz de sostener conflicto político en el tiempo sin romper el sistema.
Esa transformación explica su capacidad de resistencia incluso desde la oposición. El PP no se limita a esperar la próxima........
