El ánimo social y el Mundial
Hasta hace unos días, la discusión pública estaba tomada por la reforma electoral.
El país debatía sobre representación, contrapesos, árbitros y reglas del juego. Pero bastaron un par de partidos de repechaje mundialista entre selecciones como Bolivia, Surinam, Jamaica y Nueva Caledonia, jugados en Guadalajara y Monterrey, para que México entrara de golpe en modo Mundial. Eso dice algo del país.
No porque el futbol resuelva nada, sino porque revela con enorme claridad el tipo de sociedad que somos: una sociedad profundamente golpeada, polarizada y fatigada, pero todavía capaz de producir entusiasmo colectivo cuando se le ofrece una causa común, aunque sea efímera.
¿Por qué un país tan tensionado necesita con tanta urgencia esos momentos de suspensión emocional? El 22 de febrero pasado, México vivió una de las jornadas más violentas que se recuerden en años recientes. El abatimiento del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación provocó una reacción criminal en distintas regiones del país y volvió a proyectar hacia el exterior una imagen conocida pero devastadora: la de un Estado disputado por organizaciones armadas con capacidad de fuego, movilidad y control territorial.
La escalada de homicidios que comenzó a partir de 2008 tuvo picos muy visibles en........
