Huachicol fiscal fue diseño institucional, no un accidente
El muy preciso joven economista Arturo Herrera ha expuesto con claridad que el mayor atraco a las arcas públicas del que se tenga memoria —estimado en 720 mil millones de pesos— mediante la importación ilegal de combustibles no fue algo fortuito o creado por “generación espontánea” cuando en 2018 se popularizó el término “huachicol” y luego “huachicol fiscal”.
Vaya, la supresión casi absoluta de los permisos de importación por la entonces secretaria de Energía, Rocío Nahle, la colonización y luego supresión de la Comisión Reguladora de Energía y de la Comisión Nacional de Hidrocarburos, generaron escasez artificial y la desaparición de supervisión institucional.
La entrega del control de las aduanas a mandos castrenses venales —como los contralmirantes Manuel y Fernando Farías Laguna— cerró la pinza que permitió florecer la actividad criminal no sólo en terminales marítimas sino también en aduanas terrestres. La lógica lineal indica que la toma de decisiones de tal magnitud sólo podía surgir de quien afirmó que “el presidente todo lo sabe”, es decir Andrés Manuel López Obrador e instrumentado por su círculo más cercano.
Políticos mexicanos bajo la lupa
A esa red de poder no le importó manchar el honor y prestigio de las nobles fuerzas armadas que abatieron a Nemesio Oceguera en febrero pasado; ni dañar a la Marina Armada que ahora al mando del almirante Raymundo Morales capturó a Audias Flores El Jardinero, sucesor de quien fuera el criminal más........
