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Yo elijo creer

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03.04.2026

25 de julio de 1993. Corre el minuto 80 del partido entre Bolivia y Brasil por eliminatorias sudamericanas al mundial de EE. UU. ’94. A falta de 10 minutos para el final, Jorginho derriba a Etcheverry dentro del área y la mano del colegiado paraguayo Escobar marca una diagonal hacia abajo. Penal.

En las tribunas del Hernando Siles, unos se miran a otros. Un par de chicas se tapan la boca sin poder contener la emoción. Palmadas en la espalda. Apretones de manos transpiradas. «¡Ahora sí, ahora sí! «. Cuando Platiní Sánchez coloca la pelota en el punto de cal, la tensión se puede cortar con una tijera. Pero la carrera del 21 nacional es dubitativa y su disparo va abajo, al centro. El arquero Taffarel contiene el balón y un «oh» de desánimo se levanta desde la grada.

Platiní es reemplazado por Ramiro Castillo y abandona la cancha entre lágrimas. El técnico Xabier Azkargorta lo abraza en un gesto paternal. Bolivia sigue martillando, Brasil se anima a más e inquieta a Trucco. Hay gente que sigue alentando, algunos comienzan a retirarse. Mi........

© La Razón