Comuníquese, presidente
El accidente aéreo del 27 de febrero de 2026 desató en Bolivia una inusitada crisis de varias dimensiones. Mostró la falta de un protocolo de emergencia aeroportuaria eficiente, las falencias en los organismos de defensa civil, y la falta de previsión en el traslado de un bien tan delicado como los billetes aún no puestos en circulación. Pero el principal trance que desnudó en el gobierno fue el de comunicación.
Varios voceros comenzaron, desde ese viernes en la noche, a tratar de explicar qué había ocurrido, en qué circunstancias, y qué medidas se estaba tomando. La noticia del accidente derivó de inmediato en la crisis generada por los billetes que el avión transportaba, los cuales no se había registrado para su circulación y que estaban siendo levantados por personas en el lugar del siniestro, aprovechando el caos. A partir de ese momento, hasta 5 versiones “oficiales” circularon: que los billetes no valían. Que sí valían.
Que no valían otra vez. Que había que descargar una app para escanear cada billete que llegue a tus manos (?). Mientras tanto, los cajeros........
