Memorias de África
Cuando conocí África era demasiado joven para saber apreciar la riqueza de aquella tierra en barbecho, la riqueza de aquellas gentes también en barbecho y el potencial de lo uno y de los otros. Hoy ha evolucionado pero poco para lo que podría ser aquel continente. Lo viajé de proa a popa y de babor a estribor pero los pocos años -ay, la juventud-, me impidió ver y aprovechar lo que a mis ojos brindaba la naturaleza salvaje y el calor humano. El Papa ha trillado en estos días atrás un poco el mapa africano, lo suficiente como para percatarse de lo que allí había: hambre, miseria, enfermedad (sida, mayormente, primera causa de mortalidad en el continente) y superpoblación. Cada mujer tiene una media de cinco hijos, todos famentos y criándose en la precariedad de lo que sigue siendo el tercer mundo más profundo. La Iglesia, claro es, da buenas palabras, bendiciones pero no........
