La indiferencia
Todos pensamos o más bien deseamos y calculamos que lo apropiado sería que Sánchez tirara la toalla, pero a nadie se nos oculta que será difícil que lo haga. No parece que la renuncia forme parte de sus cálculos, al menos mientras conserve la convicción de que todavía puede sacar rédito político de una situación que, para muchos, empieza a resultar difícilmente sostenible. Se dedica a fondo a lo que hoy se llama “farmear aura”, o sea, cultivar una determinada imagen, proyectar seguridad, resistencia y autoridad, porque cree que le renta, como dicen ahora los jóvenes y también los modernos que han incorporado a su vocabulario estas expresiones de internet. El problema es que quizá esté calculando mal los costes de esa estrategia, porque una cosa es resistir y otra muy distinta transmitir la sensación de que se resiste simplemente por resistir. En algún momento, la insistencia puede dejar de parecer fortaleza y empezar a confundirse con incapacidad para reconocer........
