Clasismo
La doctora Carla Barber regenta una red de clínicas de medicina estética donde acude gente a cascoporro. Fue Miss España, participó en Supervivientes y enseguida entró en el mundo de las influencers, algunas de las cuales acuden a su negocio asiduamente. Licenciada en Medicina, ha montado un emporio muy provechoso que incluye también una línea cosmética. Ella misma ha contado que factura al año once millones y medio de euros y, cada minuto que pasa, en momentos de gran actividad, los ingresos superan los diez mil euros. Presume de trabajar todos los días y lo imprescindible que se ha hecho en su empresa, de tal forma que, asegura, si ella no se levanta, no factura. Pero como no puede ser todo de color de rosa porque, cuando la vida se te pone en contra es una cabrona, tiene a una trabajadora de baja. Una mujer que lleva sin acudir a su puesto de trabajo cinco meses. Así que Carla, cree que el sistema actual desprotege a los empresarios respecto a los permisos facultativos laborales. Y ha dicho más sobre esa mujer. «Ahí está subiendo historias a Instagram en la playa y haciéndose las uñas. Perfecto y maravilloso. Y yo y el resto de sus compañeros partiéndose el culo a trabajar».
Vayamos por partes. No sé lo que harán en esas clínicas a las que no he tenido el gusto de acudir, pero intuyo que lo de partirse el culo a trabajar es una manera de hablar muy exagerada. Podemos pasarle a la doctora una lista enorme de puestos laborales donde, literalmente, la gente dobla el lomo, cava, recoge uva, limpia servicios públicos o asea a gente impedida y, esos sí, se parten el culo a trabajar. Yo comprendo que le puede dar rabia que su trabajadora de baja no se haya quedado en casa metiendo la cabeza en un cubo, deprimida, amargada, o muerta de asco. Pero es que, seguramente, su trabajadora haya consultado sobre lo que puede hacer o no durante su incapacidad temporal y por eso lo cuelga en sus redes sin temor. Porque, fíjese, se puede seguir viviendo de baja, Carla. Se puede ir a la playa. Se pueden llevar las uñas pintadas. Y se puede hasta sonreír. Como haría Vd.
