El golpe de timón que Bolivia espera
Los bolivianos sabíamos que al nuevo Presidente le iba a costar mucho gobernar. En la carpeta estaba –y aún está– la difícil misión de llevar adelante medidas de ajuste para sacar a Bolivia de la profunda crisis económica que dejaron dos décadas de despilfarro y corrupción.
Un desafío era contar con el respaldo institucional de la Asamblea Legislativa, pero otro, mucho más complejo, era gobernar la calle, sabiendo que la oposición corporativa y fiel a Evo Morales acechaba a la espera de cualquier error.
Ahora, Rodrigo Paz atraviesa el primer tramo de un bache oscuro que no muestra una salida clara. Hace 28 días que está en modo resistencia para no ser derrocado por quienes han pedido su renuncia desde el principio de esta ola de protestas.
Y es que, al estilo sindical, los bloqueos sostenidos durante tanto tiempo no son gratuitos: reciben financiamiento para alimentación, alojamiento, petardos e incluso viáticos por cada día de permanencia en la protesta. El Gobierno asegura que existe financiamiento proveniente del narcotráfico, y no hay que descartarlo. Estar en la calle, en el bloqueo o en la marcha, sin trabajar en algo productivo, necesita recursos económicos cuantiosos.
Sin embargo, lo anterior no puede ocultar que al........
