Callar, esa otra forma de morir…
Jorge Sánchez Ordóñez heredó más que un oficio. Su padre fue el periodista Moisés Sánchez Cerezo, sustraído de su domicilio el 2 de enero de 2015 en Medellín de Bravo, Veracruz, por un comando armado, delante de toda su familia. Fue encontrado muerto 22 días después. Tuvieron que pasar diez años para que se dictara sentencia contra una de las personas presuntamente responsables, pero sin que se aclarara jamás la participación de los otros implicados, incluyendo el señalado como presunto autor intelectual, un exfuncionario de gobierno que hasta hoy sigue prófugo.
Y como tantas veces ocurre en nuestro país en asesinatos contra periodistas, la verdad quedó incompleta o nunca se sabrá.
Desde entonces, Jorge no sólo continuó el trabajo periodístico de su padre desde el medio La Unión, también asumió una nueva responsabilidad con una alta dosis de riesgo: exigir justicia.
Por eso forma parte del cortometraje Bullet Machine, presentado el pasado miércoles por la organización Artículo 19, junto con la agencia Grey México y el medio La Unión.
Porque es mucho más que sólo un proyecto creativo o una denuncia, es el........
