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Trump. Las bases a Marruecos

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06.03.2026

La inepcia política ha conducido al sanchismo al enfrentamiento con Estados Unidos. Impedir a los americanos la utilización de las bases de Rota y Morón es un error de posibles consecuencias alarmantes. Recuerdo que el académico, catedrático, exministro Sainz Rodríguez me decía en su exilio de Lisboa y Estoril que no se debe hacer política internacional sin medir las reacciones. Pedro Sánchez, al servicio de sus aliados de extrema izquierda, ha tirado a Donald Trump de su pelambrera pajiza y gualda. El presidente de Estados Unidos podría responder golpeando a Sánchez sobre el cuadrilátero internacional, comprometiendo nuestra posición en la OTAN. Y lo que es más importante, trasladando a Marruecos la potencia militar de las bases españolas. Si esa operación se consumara, nuestro vecino marroquí se beneficiaría de una fuerza militar superior a la española y las actuales fintas a Ceuta, Melilla y Canarias se convertirían en una pesadilla. Todo ello como producto de una decisión sanchista, propia del periodismo preuniversitario de izquierda revolucionaria.

Felipe González, el más destacado hombre de Estado del siglo XX español, arrolló en las elecciones de 1982. Abrió los portones del palacio de La Moncloa respaldado por 202 diputados (121 consiguió Sánchez). Uno de los lemas de su campaña electoral fue «OTAN de entrada, no». En la primavera de 1983 viajó a Estados Unidos. Comprendió allí que el Pentágono estaba dispuesto a trasladar nuestras bases militares conjuntas a Marruecos, con consecuencias históricas preocupantes. Como era –y lo sigue siendo– un hombre de Estado, Felipe González, al regresar a España modificó su posición y pasó del «OTAN de entrada, no» al «OTAN de entrada, sí». Los intereses de Estado exigían al recién elegido presidente del Gobierno español adoptar una decisión política especialmente incómoda para él.

No tengo la menor esperanza de que Pedro Sánchez aprenda la lección de Felipe González. Entre otras cosas porque, aunque quisiera, no podría. Su permanencia en el poder depende de los escaños de varios partidos de extrema izquierda, proetarras y secesionistas. Condicionado por ellos el presidente sanchista puede legar, cuando las urnas le aparten del poder, una herencia alarmante, averiada nuestra relación internacional con Estados Unidos y con un Marruecos robustecido, amenazando a Ceuta, Melilla y Canarias.

Luis María Anson, de la Real Academia Española.


© La Razón