Yo quiero ser narco
Habían más formas de nombrar a la columna de hoy, pero más allá de hablar de la “narcoestética” o la aspiración que provoca ver una cabaña de lujo en medio de la montaña en un pueblito llamado Tapalpa.
El C.O. o el llamado “narco” ha evolucionado en su manera de vestir y de ser parte de la sociedad. Se ha convertido en un fenómeno cultural que mezcla violencia desmedida hacia un estilo de vida aspiracional por la adrenalina y rebeldía con al que viven que los ha llevado a ser poderosos e intocables.
Como bien saben soy de Monterrey, pero crecí en mi infancia en Guadalajara, la convivencia con ellos era algo cotidiano, sabías que los hombres que vestían camisas Versace, con los jeans de la misma marca, botines y cadenas de oro no eran de fiar, pero no huías de los lugares donde aparecían.
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En la escuela había uno que otro hijo que suponíamos que sus padres a algo de “eso” se dedicaban por las camionetas o por los autos de lujo, en el trato no había........
